La dimensión de Estatus mide cómo se gana el reconocimiento y el peso dentro del grupo. Dos extremos anclan el continuo — Logro a la izquierda, Atribución a la derecha — y cada persona o grupo vive en algún punto entre ambos.
Logro
El extremo izquierdo (logro) caracteriza a culturas donde el estatus se gana por lo que la persona demuestra: resultados, entregas, aportes visibles, esfuerzo comprobable. El reconocimiento sigue al desempeño y se ajusta cuando el desempeño cambia.
Los individuos en estos grupos tienden a evaluar a otros por su producción reciente, a promover por evidencia, y a esperar que quien tiene autoridad la haya ganado por lo que ha hecho — no por quién es o de dónde viene.
Atribución
El extremo derecho (atribución) caracteriza a culturas donde el estatus se hereda o se otorga por posición, afiliación, antigüedad, credencial, o identidad. El reconocimiento sigue al rol o a la trayectoria, y modificarlo por desempeño reciente se lee como inestable o irrespetuoso.
Los individuos ponen valor en respetar la jerarquía, en reconocer la trayectoria acumulada, y en aceptar que hay una forma correcta de tratar a quien ocupa una posición — independientemente del desempeño puntual.
Cómo se lee el continuo
Ningún polo es correcto o incorrecto. Las culturas de logro producen movilidad rápida por mérito y ajustan bien al desempeño; las culturas de atribución producen continuidad, respeto por la trayectoria y estabilidad de la estructura. La fricción aparece cuando la cultura de logro interpreta a la de atribución como “estratificada por accidente”, o cuando la de atribución interpreta a la de logro como “irrespetuosa” o “sin sentido de forma”.
