Academias de Liderazgo
Anclar el currículo de una academia corporativa en conductas — no en temas.
Un conglomerado había construido una academia interna de liderazgo. La facultad era fuerte. La asistencia era obligatoria. Los participantes decían que las sesiones eran interesantes. Y nada en el negocio se sentía distinto.
La situación
Una inversión seria en desarrollo de liderazgo, bien entregada, sin línea de vista hacia conductas cambiadas de regreso en el piso.
La pregunta que fuimos a responder
«¿Qué conductas necesitaría practicar un líder de este negocio para que la academia hubiera movido algo — y el currículo actual se las pide en algún momento?»
Cómo se hizo el trabajo
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Evaluamos a las últimas dos cohortes con Personalidad Penta y Evaluación de Liderazgo.
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Nombramos seis conductas que, de practicarse, importarían más para cómo opera realmente este negocio.
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Reescribimos los módulos alrededor de esas conductas — algunos temas sobrevivieron, otros se retiraron discretamente.
- 04
Sumamos un marco de práctica 30/60/90 que cada participante se llevaba a su equipo.
Qué cambió
Los patrocinadores del negocio, antes escépticos, empezaron a pedir mandar a más de su gente. Los jefes empezaron a notar quiénes de sus reportes habían pasado por la academia — porque se comportaban distinto.
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El número de módulos bajó en un tercio — profundidad reemplazó a amplitud.
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Los marcos de práctica se reutilizaban en las juntas de equipo, no se quedaban en un cuadernillo.
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La academia pasó de línea de costo a multiplicador de talento.
El principio detrás del caso
«Una academia que enseña liderazgo no basta. Una academia que cambia la conducta de liderazgo — ese es el punto.»
